sábado, 23 de julio de 2011

Hola queridos lectores...os tengo bastante olvidados, la verdad es que no estoy teniendo mucho tiempo libre.

El viernes me reuní, tras las múltiples desgracias, con Lydia, la compi española. Entre el desfase horario y el cansancio no hicimos nada. Al día siguiente, y con el famoso cambio horario nos levantamos muy temprano y comenzamos a turistear. Minnesota tampoco da para mucho...sí, una calle comercial-medio peatonal (y que estaba totalmente peatonalizada en algunos tramos por un festival de Jazz que se estaba celebrando), los pasos elevados entre edificios, los carteles de salidas preferentes en caso de nevada y unos cuentos rascacielos. Es una de las primeras ciudades del Misissipi y pudimos comprobar lo grande que es el río incluso en el curso alto, y como generan electricidad para la ciudad (desde hace más de un siglo...se nota que somos aplicadas lectoras de los paneles informativos :P) a partir de sus cascadas. Algunas fábricas viejas (y abandonadas) invitan a pensar que la ciudad vivió momentos más explendorosos en el pasado (pero nada que ver con otras ciudades como Detroit que se están quedando como pueblos fantasmas :S). Madre mía como me voy por las ramas...Tomamos el metro ligero para ir a la principal atracción de todo el Estado de Minnesota...El Mall of America. El centro comercial (cubierto) más grande de EEUU (y supongo que uno de los más grandes del mundo...). Tenía dentro hasta un parque de atracciones (de tamaño nada desdenable)...eso sí...no vimos ni un solo Zara. ¡Amancio...estás perdiendo facultades!
Por la tarde buscamos desesperadamente un parque que habíamos visto en una postal y volvimos pronto. me quedé hasta las tantas hablando con un australiano, uno de Dakota del Norte, y unos muchachos belgas que estaban recorriendo el país en coche para celebrar el final de sus estudios.
Y al día siguiente nos dirigimos hacia el aeropuerto de Minneapolis porque ese era el lugar de encuentro. Tomamos un autobús (5 horitas) hasta Bemidji (con parada antes de las 6 de la tarde para cenar en un McDonals...vaya horarios...y que alimentación más equilibrada). Llegamos por la noche, nos repartieron las llaves de las habitaciones y documentación. Hicimos una excursión a Wal-mark para comprar guarreridas comestibles varias. Temprano nos fuimos a domir.
Desde entonces hemos estado en orientación (y nos nos han dejado casi ni un segundo libre...y los pocos momentos...los he dedicado -infructuosamente- a intentar hacer mi matrícula de la universidad...odio profundamente la aplicación...). Charlas sobre salud, peligros, garrapatas y murciélagos, lugares seguros donde tocar al niño (jups suena fatal...pero sí...solo tenemos permitido tocar o agarrar a alguien por los hombros, parte superior de la espalda y brazos....ni siquera podemos agarrar una pierna :P) , responsabilidades legales y planificación de las actividades y demás. Yo voy a dar el curso intermedio de español y una materia sobre cine en hispanoamerica...a ver qué tal. También estamos organizando un programa de La Guerra Civil Española y del Camino de Santiago.
Hemos estado conviviendo (y comiendo comida, haciendo juegos y canciones) con los monitores del campamento japonés, coreano, árabe, francés y los de inglés para extranjeros (nunca entendemos que quieren que hagamos los coreanos...).
Nuestros compañeros (monitores) son mayoritariamente gringos.
Los chavales llegan el lunes pero nosotros bajamos ya a Marine on St. Croix, donde está el campamento (bueno realmente vamos a estar en un bosque, y creo que hay millones de mosquitos, y lobos, y mapaches -al parecer no son nada amigables :S-)

Y hasta aquí la crónica de hoy

Saludines

viernes, 15 de julio de 2011

crónica del viaje

Amiguitos, ya estoy en Minnesota, concretamente en Minneapolis, la capital. No puedo decir mucho de ella...solo me he fijado en que los edificios tienen comunicaciones elevadas los unos con los otros...para poder acceder sin tener que salir a la calle. parece un síntoma del frío. Otro lo son los frecuentes carteles de vía de emergencias con nieve (cartel presente en las calles principales que se acompaña del dibujote de una máquina quitanieves).
Ayer tomé dos aviones, un poco más de 11 horas de vuelo que me llevaron primero a Munich y luego a Chicago (con Lufthansa...que es puro lujo, te dan el desayuno, el periódico, hay cafeses, teses o chocolates en la sala de espera antes de embarcar y con United, que es del montón tirando a cutre...¿adivinad con quien hice el trayecto largo?). En la aduana el oficial de inmigración me congratuló porque el campamento fuera exclusivamente en español (es decir...se metió abiertamente con mi inglés...). Pasé unas cuantas horas deambulando sin rumbo por Chicago ¡como me gusta esta ciudad!. A eso de las nueve (hora local...es decir entre el jet-lack y el cansancio estaba caminando en modo zombie por unas calles en las que no había ni un alma y estaba todo cerrado...¡vaya vidorra nocturna...!) me fui hacia el lugar donde paraba el autobús. A las 11 emprendimos viaje...vi que el resto de viajeros traia mantas propias lo que me hizo deducir que iba a hacer frío y que no nos iban a dar nada...Las deducciones no pudieron ser más exactas. Mira que dudé en el avión en robar la manta pero al final me dio un venazo cívico y solamente me llevé la almohada. A pesar del frío he podido dormir algo y a eso de las 6 y pico de la mañana divisábamos Minneapolis. Del sitio donde paraba el autobús al albergue había como hora y media caminando, pero como no tenía otra cosa que hacer he ido a patita (cargando los malditos macutos). A mitad de camino unos grangeros ecológicos me han invitado a desayurar un cafe con leche de soja y un plátano. Me han soltado una charla y me han dado unos cupones descuento...no he entendido nada de lo que me han contado. A las 8 y poco ya estaba llegando al albergue y ha empezado a llover como nunca. En el albergue me han comentado amablemente que hasta la 1 no podía entrar y que si quería que me guardaran los trastos tenía que abonar 10 dólares. Les he mandado al carajo. Me he quedado en el porche aprovechandome de su wifi hasta que se me ha terminado la batería del ordenador. Llovía a mares y no sabía que hacer...he visto que había cerca un edificio grande, de estilo pomposo neoclásico. Enfundada en el chuvasquero y con la casa a cuestas me he acercado. Resulta que era el museo de artes de la ciudad. He dejado las cosas en consigna (gratis) y he entrado. Me he pasado allí hasta que se ha hecho la hora de entrar en el hostal. Como tenía una proyección (sobre arte africano) en una salita he aprovechado el lugar para dar una cabezada (entendedme...tenía muchho sueño).
Y ahora por fin estoy instalada...(y esperando a que llegue la otra española del campamento) y a que deje de llover.
Y hasta aquí la crónica del viaje...

sábado, 9 de julio de 2011

¡Pasaporte!

Acudí a la embajada puntualmente el jueves y me autorizaron el visado, sin embargo debía esperar a que me enviaran el pasaporte a mi casa (sí amiguitos...amablemente se quedan con tu pasaporte :S). Estar sin pasaporte a menos de una semana de irte es ciertamente inquietante...pero como tenía otras cosas en las que pensar en ese momento (como cumplir años) no me afectó en exceso. Ayer me llevé una sorpresa y un mensajero me entregaba mi pasaporte en mano a eso de las dos de la tarde...
Por ahora ya tengo papeles!!
Ahora solo me queda pensar en cosas menores como en hacer una maleta pensando que la temperatura media de otoño allá puede ser fría del carajo (por cierto...para ambientarme vi una película, Fargo, de los hermanos Coen...que está situada allá...entre que la gente que aparece está muy colgada y solamente se ve nieve e inmensidad no ofrece un panorama muy apetecible...¡veremos desde el terreno!), en hacer un viaje largo y complicado (con madrugones, escalas, autobuses interestatales nocturnos...) , en que la tipa del banco a mi petición de 300 dolares en billetes pequeños me ha dado 200 y en billetes de 100 (muy útiles para comprar un billete de metro) y en todas las cosas que tengo que dejar cerradas y terminadas antes del jueves
¡Os voy a ir dejando amiguitos!

miércoles, 6 de julio de 2011

Primera entrada

Aunque esto de los blogs está más pasado que otra cosa...en mi etapa de reivindicación de las tradiciones y los elementos obsoletos (véase mi intentona de volver a la fotografía analógica) me he decidido a abrir uno para narrar mis vivencias y desventuras en la otra parte del mundo...concretamente en Minnesota (por si alguien no tiene claro dónde puede quedar eso, que piense en el mapa de EEUU y se sitúe en el centro y en el norte...es decir en mitad de la nada más o menos, donde empezaba aquello que llamaban lejano Oeste y donde nace el río Missisipi).
Mañana me toca hacerme el visado...el último trámite para que este blog pueda tener algo de sentido...como me lo denieguen va a ser claramente uno de esos blogs que se queda en una única entrada.
Os seguiré informando

Ana