lunes, 29 de octubre de 2012

Birmingham-Memphis-Chicago-Minneapolis/St. Paul-Bemidji


De Alabama hasta Minnesota fueron incontables horas de autobús (Birmingham-Memphis; Menphis-Chicago; Chicago-Minneapolis). No quiero ni pensarlo. Pero bueno, los autobuses (de Megabus) tienen wifi y enchufes así que es casi igual que perder el tiempo en otros lugares. No son especialmente cómodos, pero tampoco lo contrario. Algo que resulta un poco curioso (al menos al principio) es que las paradas para descansar y estirar las patas se suelen hacer en McDonnalds o similares (nada de estaciones de servicio con precios excesivos, expositores de casettes y recuerdos de Cuenca o Albacete). 
En Memphis a las 6 de la mañana y desesperada porque necesitaba un baño y no había nada abierto una señora me preguntó si se necesitaba avión para venir desde España…sin duda no tenía ni idea de donde está nuestra gloriosa madre patria.
Creo que durante la mayor parte del camino fui la única blanca del autobús.
Los paisajes y lugares que recorrimos no eran especialmente reseñables, grandes rectas en grandes llanuras. Quizá lo más llamativo fue cruzar el río Missisipi que a la altura de Memphis era enorme.
Una parte del recorrido (desde St. Louis hasta Chicago) coincide con la mítica ruta 66 (creo que perdió su nombre y consideración en 1985 y ahora tiene un nombre diferente en los distintos tramos)
Hubo un momento de crisis (absoluta) en Chicago. En la ciudad  disponía algo de tiempo y me fui a turistear. Aburrida también estuve viendo series y series en el ordenador. Con tantos billetes de avión, autobús y demás me despisté y perdí el autobús a Minneapolis. Por un minuto o así, de hecho salí corriendo y pasé delante de él en un semáforo que está como a 10metros de la parada pero no quisieron abrirme (pese a que puse mi mejor cara de pena y junté mis manos a modo de súplica). La situación era un tanto alarmante porque Chicago no es la ciudad más segura del universo, porque era un autobús nocturno y no tenía lugar para pasar la noche, y porque perdería el autobús de Minneapolis a Bemidji y no había otro (uhh viva el transporte público gringuito). Lo bueno es que estaba tan cansada que no me dio tiempo a alterarme. Hablé con uno de los tipos de la empresa de autobuses y para mi sorpresa me dijo que si encontraba un asiento libre en el siguiente bus (por suerte había otro esa noche) podría subirme sin pagar nada. Había otra chica en mi misma situación y como ella había preguntado primero era tenía preferencia (necesitaba dos huecos :S entonces). También me dijo que como era domingo por la noche era posible que estuviera todo ocupado (me dio un valiosísimo consejo...si vas a perder un autobús intenta que no sea en domingo...¬¬). Tuve que esperar algo así como una hora y media estando de los nervios y se me hizo larguísimo.
Finalmente me dejaron subir a ese bendito autobús. Era un viaje de 8 horas, me tocó un sitio de mierda  y no pude dormir nada pero estaba mucho más tranquila.
Llegué a Minneapolis y como pude busqué el autobús que me debería llevar al punto de encuentro, la universidad de nosequé en Sant Paul (la ciudad gemela pegada a Minneapolis). La verdad es que ubicarse, saber donde subir, donde bajar en un autobús de una ciudad extraña es mucho más difícil que en metro…pero finalmente lo encontré.
Llegué, además, supertemprano al lugar de encuentro. Por suerte me invitaron a un café y a un bollo y viajé con una monitora mexicana con la que hablé en español. Fui hasta Bemidji (5 horas al norte de Minneapolis, es decir en mitad de la nada) en un autobús con aldeanos (chavales, el autobús para monitores –consejeros en vocabulario gringo- había salido el día anterior, pero yo no quería cogerlo porque habría implicado pasar el día de mi cumpleaños) del campamento de francés.

Y así llegué a la remota, pequeña y rústica Bemidji

1450 millas desde Birmingham hasta Bemidji

Bemidji y sus símbolos, el leñador Paul Bunyan y Babe el búfalo azul (en una postal de antaño maricastaño) 


Conclusiones: si vas con tiempo y no aprecias mucho tu salud ni tu cordura no está tan mal hacer viajes largos en autobús. Otro punto importante es que resulta un poco extraño ser la única persona blanquita o de determinado nivel socioeconómico entre los 50 o 60 que abarrotan un atobús. Es una sensación de cierta rareza y de no encajar totalmente. En el campamento, semanas más tarde hablé con Aurelie, la única africana (de Burkina Faso) del campamento y también me comentó que en ocasiones le causa incomodidad ser la única negra en un determinado lugar. Para finalizar señalaré que es fundamental no perder autobuses en ciudades extrañas y sin disponer alternativas :P

Nota: ¡no hice ni una sola foto del recorrido! ¡no tengo remedio! 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Chicago-Atlanta-Alabama


Llegué a Chicago por la noche y fui en metro de un aeropuerto a otro. Los trámites de entrada al país fueron un poco mejores y más felices que en otras ocasiones. El aeropuerto era tan pequeñín que cerraba casi todo por la noche y tuve que apañarme para dormitar en un sitio medio escondido que estaba abierto. Fue realmente una noche de mierda, pero como estaba muy cansada no me paré a hacer fotos de mi precario alojamiento. A la mañana siguiente, por suerte bien temprano tomé el vuelo a Atlanta.
Por fin llegué al sur de los EEUU, a Atlanta (Georgia). Allí me estaba esperando Alba, una compañera consejera (monitora) de mi campamento (Wilder2) del año pasado. Visitamos Atlanta, los lugares tradicionales de M. Luther King, la fábrica de CocaCola. Comimos en un restaurante chino a eso de las 11 de la mañana…para habituarme a los (des)horarios alimenticios norteamericanos (cada uno puede comer cuando le da la real gana). Volvimos en coche a Alabama donde nos recibieron por un lado la madre (que me entregó mi precioso Ukelele azul, comprado vía Amazon) y el padre de Alba. Nos quedamos a dormir en la casa de este último. Todo fueron palabras de bienvenida. He de decir que la hospitalidad y afabilidad sureñas son algo innegable. 

Pronto comencé a percibir la existencia de miles de iglesias (pequeñas, grandes, de todas las confesiones, en 5 minutos puedes encontrarte con 15 templos), que todos los trayectos hay que hacerlos en coche, que hay un gusto inusitado por los arándanos, el maíz y la mantequilla (uno de sus productos favoritos se llama “no puedo creer que no sea mantequilla” que es una especie de emulador).

Al día siguiente (si no me pierdo ya con las fechas) era 4 de julio (uhh fiesta nacional). Nos fuimos a la casa en el lago de una amiga de Alba (a unas dos horas de camino…es decir la media de lo que nos llevaba cualquier desplazamiento) y nos pusimos unas bonitas camisetas patrióticas con la bandera. Allí hicimos barbacoa, tomamos sandía y cervezas flotando en el agua, dimos una vuelta en bote…¡lo típico!. Por la noche vimos los fuegos artificiales desde una pradera (sí, seguimos con los típicos-tópicos). Dormimos en la casa (no la del lago…sino la principal) de la amiga de Alba. Es la casa más lujosa en la que he estado nunca. Es verdad que era una familia como de 7 hermanos y se necesita espacio…pero parecía la casa del Príncipe de BellAir. Además la madre era extraordinariamente acogedora y nos preparó, al día siguiente desayuno y comida sin que pudiéramos añadir o ayudar en nada y nos regaló algunas verduras de su huerta.

Regresamos. No recuerdo bien si a la vuelta fuimos al monte o si fue al día siguiente. Fuimos a la montaña más alta de Alabama (¿la única montaña del Estado?) y disfrutamos de las fenomenales vistas.

Al día siguiente fuimos un día a casa de otra amiga (recordar los nombres es imposible para mis capacidades intelectuales), que tenía un montón de ratas en la casa. Vivía con su novio en un lugar remoto y aislado. Eran artistas y tenían obras de todo tipo (casi todas modernuelas gafapásticas). Luego fuimos a comer a un pueblo bastante especial, Greensboro (donde se aglutinan una serie de proyectos interesantes de regeneración del mundo rural a partir de ideas innovadoras). Comimos en un taller de tartas y autoempleo y aprovechamos para visitar una fábrica de bicicletas de bambú (suena raro pero sí…superchulas…pero supercaras) y una tienda de objetos de segundamano (que le sirvieron a Alba para adquirir una guitarra por 10USD!!).

Paramos a tomar helado en el paraíso del melocotón, donde eligen cada año a la reina, princesa y princesa adolescente de esta preciada fruta. La ganadora tiene que hacerse unas absurdas fotos con la fruta…interesante cuanto menos.

Mi último día en Alabama fue conociendo la ciudad de Birmingham. Además era mi cumpleaños así que fuimos a comer a la casa de las tortitas. Visitamos Vulcano, un parque con espectaculares vistas. Buscamos desesperadamente un café y paseamos por el downtown. Cenamos en un griego e hicimos tiempo hasta que salió mi autobús…de un sitio remoto y decrépito como no puede ser de otra forma con megabus (por si alguien no ha oido hablar de ella es una compañía de bajo coste de autobuses de media y larga distancia que opera en EEUU, Canadá o Reino Unido y que se caracteriza por no utilizar estaciones de autobuses sino parar en mitad de la calle o en parkings en lugares medio abandonados. Causa un poco de impresión viajar con ellos porque muchas veces ves que los que van a tu alrededor son muy humildes).
El mundo de Coca Cola
Bienvenidos a Alabama
4 de Julio
Tomando sandía en el agua

Greenboro

Pie Lab (Fábrica de Tartas)

En la montaña


Celebrando mi cumpleaños con muchos desconocidos :)


Como recapitulaciones de mis días alabamameños señalaré lo numeroso de las iglesias y lo conservador en lo político de la gente (aunque en los universitarios no se aprecia ;)). Lo agradable y hospitalaria que es la gente…¡en serio!, a todo el mundo parecía gustarles tener una invitada extranjera. La madre de Alba, Sandy, fue especialmente amable y siempre risueña (y me hizo una funda artesanal para mi ukelele como regalo de cumpleaños), el padre de Alba (¿James?) también fue encantador, tímido y callado pero siempre afable y con Victor y Hector un perro y un gato especialmente enérgicos. Alba fue una acompañante excepcional, me llevo a todas partes en coche, y pudimos hablar mucho mucho en los trayecto (también en inglés…aunque para los temas principales el español siempre es más fluido). A pesar de lo complicado que fue llegar hasta allá ¡mereció la pena el viaje sureño! 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Madrid-Chicago


Este viaje comienza un sábado día 30 de junio, día anterior a la final de la Eurocopa España-Italia. Estaba un poco triste porque todo el partido transcurriría en un avión (haciendo el trayecto Varsovia-Chicago) pero merecía la pena. La fórmula más barata para llegar a mi campamento en EEUU era haciendo escalas infinitas en Varsovia (16 horas a la ida y 22 a la vuelta), y volar a Chicago (aunque mi destino era Minnesota, por lo que tendría que tomar después unos autobuses). Pasé una noche bastante agradable en el aeropuerto. Vi una película en mi ordenador, me conecté a internet y hasta dormí algo en unos asientos. No es un gran lujo pero podría estar peor. Mi vuelo salía la mañana siguiente. 
Me desperté temprano (la megafonía no ayuda mucho…) el día 1 de julio. Pronto descubrí que algo no iba bien y que mi vuelo salía retrasado. Después de hablar con unas cuantas personas (cuyo inglés y modales dejaban bastante bastante que desear) vi que mi vuelo tendría más de 24horas de retraso y que iba a perder todas mis conexiones. Me dieron un papelillo para entregar en un hotel y pasar la noche (gratis)y adiós muy buenas (ni lo sientos ni buenas maneras). Aproveché para visitar la ciudad y para buscar desesperadamente un lugar con internet para buscar nuevas conexiones y poder llegar a mi destino final. Buscando internet (o un McDonnals con WIFI gratis) me topé con un grupo de fervientes católicos cantando. Como tenía prisa ante la pregunta de si sentía la llamada de Jesucristo nuestro señor respondí que sí…pensé que eso agilizaría la conversación…pero no…me hicieron mil preguntas sobre mi grupo pastoral, se pusieron a rezar conmigo…un follón.
Por la noche vi el partido España Italia desde el hotel en pantalla gigante y con otros españoles…algo bueno tenía que tener la situación. Ante la pérdida inminente de todos mis billetes de autobús de Chicago a Alabama busqué alternativa en avión. Dormiría en el aeropuerto de Chicago e iría a Atlanta en avión. 
España ganó 4-0, yupi
A la mañana siguiente aproveché que el hotel tenía la cama más cómoda del mundo para holgazanear un poco. Nos dieron de comer en el aeropuerto y con retraso sobre el horario retrasado salimos (unas 29horas tarde y sin explicación oiga). Llegué a Chicago por la noche cansada y hasta el moño. 
Gran "cama" en el aeropuerto de Chopin en Varsovia
El hotelazo con el que me agasajó la "maravillosa" LOL Polish Airlines

Centro histórico de la ciudad

Gorro apoyando a España en la final de la Eurocopa

Los españoles atrapados viendo el partido desde el hotel

martes, 16 de octubre de 2012

Propósito en enmienda

Con un montón de retraso me propongo publicar mis aventuras veraniegas con carácter retroactivo. A ver si publico una vez por semana (o así ).
Todo ello con un firme propósito de en próximas ocasiones ser menos desastre

Nota: con el tiempo transcurrido puede que mi memoria no esté tan lúcida como debiera...Algo es algo!