viernes, 15 de julio de 2011

crónica del viaje

Amiguitos, ya estoy en Minnesota, concretamente en Minneapolis, la capital. No puedo decir mucho de ella...solo me he fijado en que los edificios tienen comunicaciones elevadas los unos con los otros...para poder acceder sin tener que salir a la calle. parece un síntoma del frío. Otro lo son los frecuentes carteles de vía de emergencias con nieve (cartel presente en las calles principales que se acompaña del dibujote de una máquina quitanieves).
Ayer tomé dos aviones, un poco más de 11 horas de vuelo que me llevaron primero a Munich y luego a Chicago (con Lufthansa...que es puro lujo, te dan el desayuno, el periódico, hay cafeses, teses o chocolates en la sala de espera antes de embarcar y con United, que es del montón tirando a cutre...¿adivinad con quien hice el trayecto largo?). En la aduana el oficial de inmigración me congratuló porque el campamento fuera exclusivamente en español (es decir...se metió abiertamente con mi inglés...). Pasé unas cuantas horas deambulando sin rumbo por Chicago ¡como me gusta esta ciudad!. A eso de las nueve (hora local...es decir entre el jet-lack y el cansancio estaba caminando en modo zombie por unas calles en las que no había ni un alma y estaba todo cerrado...¡vaya vidorra nocturna...!) me fui hacia el lugar donde paraba el autobús. A las 11 emprendimos viaje...vi que el resto de viajeros traia mantas propias lo que me hizo deducir que iba a hacer frío y que no nos iban a dar nada...Las deducciones no pudieron ser más exactas. Mira que dudé en el avión en robar la manta pero al final me dio un venazo cívico y solamente me llevé la almohada. A pesar del frío he podido dormir algo y a eso de las 6 y pico de la mañana divisábamos Minneapolis. Del sitio donde paraba el autobús al albergue había como hora y media caminando, pero como no tenía otra cosa que hacer he ido a patita (cargando los malditos macutos). A mitad de camino unos grangeros ecológicos me han invitado a desayurar un cafe con leche de soja y un plátano. Me han soltado una charla y me han dado unos cupones descuento...no he entendido nada de lo que me han contado. A las 8 y poco ya estaba llegando al albergue y ha empezado a llover como nunca. En el albergue me han comentado amablemente que hasta la 1 no podía entrar y que si quería que me guardaran los trastos tenía que abonar 10 dólares. Les he mandado al carajo. Me he quedado en el porche aprovechandome de su wifi hasta que se me ha terminado la batería del ordenador. Llovía a mares y no sabía que hacer...he visto que había cerca un edificio grande, de estilo pomposo neoclásico. Enfundada en el chuvasquero y con la casa a cuestas me he acercado. Resulta que era el museo de artes de la ciudad. He dejado las cosas en consigna (gratis) y he entrado. Me he pasado allí hasta que se ha hecho la hora de entrar en el hostal. Como tenía una proyección (sobre arte africano) en una salita he aprovechado el lugar para dar una cabezada (entendedme...tenía muchho sueño).
Y ahora por fin estoy instalada...(y esperando a que llegue la otra española del campamento) y a que deje de llover.
Y hasta aquí la crónica del viaje...

2 comentarios:

  1. Qué majos los oficiales de aduanas, seguro que el examen de ingreso sólo lo pasan los típicos gili***** de película de instituto americana :P

    Lo del paseo solitario por Chicago tiene que ser toda una vivencia, ¡parece raro que sea posible estar solo en una ciudad tan grande! :O

    Jeje, como se nota que eres una peregrina de corazón, caminando con los macutos hasta el campamento :) Y, como decíamos nosotros, "el Camino te da y te quita"; en tu caso resultó que te dieron el desayuno y cupones descuento, ¡mola! :D

    Estoy deseando que nos cuentes tus primeros días en el campamento, ¡a ver si por lo menos puedes descansar algo!

    P.D.Sin ánimo de ofender, y como documentalista que eres, ¿qué tipo de etiqueta es "uw"? :P

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  2. La etiqueta esa apareció sola...lo prometo!

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