domingo, 27 de noviembre de 2011

¿final de los finales?...

Me despedí con mucha pena...¡no quería volver!, la rutina, la crisis, la crisis, la crisis, ¿he mencionado ya la crisis?.
La vuelta fue tranquila, 5 horitas de viaje en coche con Javier (la persona con la que menos trato tenía de todo el campamento, pero que me dio un trayecto ameno :) hasta llegar a Minneapolis. Allí JoseAgustín me recogió y me llevó a cenar (le esperé en un parque y asístí a una reunión de jóvenes horteras, con camisas de chorreras, debían estar preparándose para el primer baile del año) y luego hasta la estación (inexistente) de autobuses (mi bus salía de noche, como a las 23, y de un parking mal iluminado, la gente que esperaba el bus parecían entre nómadas e indigentes -llenos de bultos-), el trayecto tranquilo hasta que paramos en Madison-Wisconsin, allí se subieron un montón de universitarios borrachos que volvían de fiesta :S. Llegué a Chicago como a las 6 de la mañana. Me encanta la ciudad...pero no estaba muy animada para hacer turismo con el macuto. Así que fui al Starbuks, me compré un café pequeño (...si me lo hubiera bebido todo me habría dado un chungo por cafeína...así que imaginaros...por cierto, me costó menos de 1,5 euros en equivalente...¡está mucho más barato que en España!) y me dediqué a conectarme a Internet :). Pasé como dos horas hablando por teléfono con un operario del banco para intentar que mi tarjeta me funcione en España. Fui al aeropuerto y embarqué sin mayor problema (llevaba 2 Kindle y 2 ordenadores así que temía que los de la aduana me dijeran algo...pero ni siquiera me revisaron...¡viva el pasaporte europeo!, primero a Austria y luego a España. Llegué a la hora de comer y decidí irme a casa (mi idea inicial de ir directamente a la universidad no era nada brillante :P).
Y...aquí terminan mis historias minnesotanas...aunque espero que sea solamente un hasta pronto...y estoy deseando volver :)¿quien sabe si al año que viene por estas fechas os estoy escribiendo desde allí?

1 comentario:

  1. ¡Nunca se sabe! Las despedidas siempre son tristonas, y más para volver a una rutina, pero así vas acumulando ganas para el año próximo, jeje :)

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